«La Democracia en Peligro», frase que abre un viejo spot televisivo que tiene Ônimo de convencer de los horrores que se esconden detrÔs de la figura de Hugo Chavez y sus intentos por boicotear la democracia venezolana.
De acuerdo con el politólogo estadounidense Gene Sharp, los golpes de estado con el uso de la fuerza ya son obsoletos, pues actualmente se combate mediante āarmas sicológicas, sociales, económicas y polĆticasā.
Sharp aƱade que la receta para quitar presidentes requiere de cinco pasos:
Fase de ablandamiento: donde algunos medios intentan crear malestar y desesperanza social.
Deslegitimación: hecha mediante la difusión de comentarios contra el gobierno, mofas y noticias falsas.
Calentamiento en calles: donde se promocionan constantemente las movilizaciones de protesta.
Combinación de todas las formas de lucha: corren rumores, se crea una falsa carestĆa, se acusa al gobierno de incompetente y se inician causas judiciales contra los gobernantes.
Fractura institucional: las causas judiciales prosperan, los medios apoyan y los gobiernos caen.
En el documental se describe al Gobierno de López Obrador como de centro izquierda, no radical, con una apuesta anti neoliberal que aún estÔ por confirmarse.
āPorque estamos hablando de una derecha y un capitalismo que no toleran ninguna intervención frente al mercado. No toleran que nadie se salga del modelo, ni siquiera lo poco o no tan poco que lo estĆ” haciendo López Obradorā, dijo.
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Ejemplos de āgolpes de estado suavesā mencionan cómo esta estrategia da resultados: en 2009, Manuel Zelaya fue destituido de la presidencia de Honduras con el apoyo de Wahington.
En 2015, la oposición de Argentina señaló a la presidenta Cristina FernÔndez del asesinato de un fiscal y, en 2016, la entonces presidenta de Brasil, Dilma Rousseff fue destituida del cargo por supuestamente haber violado la ley presupuestaria.
No obstante, Mendoza reconoce que no toda la crĆtica al gobierno debe ser interpretada como parte de una estrategia de golpe de estado.
āLa crĆtica tiene que estar, es bueno que la haya, incluso la mĆ”s dura. El problema es cuando se disfraza de crĆtica a un afĆ”n desestabilizador que en Ćŗltima instancia pretende derrocar a un presidente por vĆas no democrĆ”ticasā, dijo.